Cómo ser policía y no acabar desquiciado. “EL CORREO GALLEGO”.
POR DEMÉTRIO PELÁEZ.
Ser miembro de las fuerzas de seguridad en estos raritos tiempos que corren debe ser algo absolutamente desquiciante, ya que hagan lo que hagan, la cagan, y las críticas les llueven siempre por todas partes. Si actúan, porque actúan, y si no, porque no. Siempre están, en suma, en el ojo del huracán y prevenidos para no alterarse si algún iluminado se empeña en compararlos con los grises franquistas, gremio en el que siempre se colaba algún madero cabroncete dispuesto a liarse a porrazos limpio en cuanto notaba el bíceps un poco entumecido.
Las cosas han cambiado de forma radical y deberíamos reconocer que la policía española tiene, en la inmensa mayoría de los casos, un comportamiento impecable -cargan cuando les mandan cargar y aguantan el tipo con un autocontrol acuyonante incluso cuando cuatro macacos con ganas de bronca, a los que podrían aplastar con un solo soplido, les están vacilando, provocando e insultando-, pero en esta parcela tampoco cumplimos y de hecho tendemos más a jalear, aplaudir o al menos disculpar a infinidad de bobos solemnes que ven en los agentes de la Nacional y en la Guardia Civil a energúmenos dispuestos siempre a cargarse la democracia y a aniquilar a las supuestas almas cándidas que quieren salvarnos a todos, jue, de la represom y el fascismo.
Lo cierto es que aquí estamos siempre dando caña al mono, que es de goma. A veces, cuando vemos por la tele a un tipejo asqueroso liándose a coces contra una niña ecuatoriana, nos preguntamos por qué no habría allí un policía cachas que le hubiese abierto la cabeza en el acto, pero de haber contemplado sólo esta segunda imagen exigiríamos la condena inmediata de dicho matón con placa por manifiesta brutalidad contra un ciudadano español desarmado.
Y si vemos a la Policía retrocediendo bajo una lluvia de piedras y palos, como pasó hace unos días en la Cañada Real, nos avergonzamos de tener unos antidisturbios tan cobardes y acojonados, pero los hubiésemos tachados de fascistas y racistas si llegan a cargar duro contra unos inmigrantes que, de forma mayoritaria, no tienen ni dónde caerse muertos. Cierta tertuliana marisabidilla del programa 59 segundos ya dejó caer, por ejemplo, que la culpa de dichos desórdenes fue de los agentes por entrar con porras en dicho recinto y que lo suyo hubiese sido hacerlo enarbolando la bandera del talante y del United Colours Benetton, yupi, yupi. Menuda gilipollez.
No tener las cosas claras desquicia bastante, y en esas estamos también con el tema de los vecinos de O Eixo condenados por dejar lisiado a un policía. Pero si el sentido común indica que la cárcel, en este caso, no es ni de lejos el castigo más adecuado para los tres procesados, y más teniendo en cuenta que los hechos se produjeron hace la friolera de diez años, todo indica también que convertirlos en mártires sería ruin e injusto. Esas actitudes sólo sirven para dar alas a los pesaditos zopencos para los cuales ser progre o pacifista consiste en despreciar por la cara al estamento policial y en equiparar orden con represión.¿Les suena la copla? Pues muchos la siguen escuchando con devoción pese a que suena más rancia que las cancioncillas de Joselito. Horreur.
Este artículo lo obtuve del foro www.fauerzaesp.org/foro. Una vez leído uno empieza a sentir que no está sólo en este mundo, que hay gente que piensa como él fuera de su corporación.
Cuando uno ingresa en un cuerpo policial, entra con ilusión, con ganas de aprender y de aplicar las lecciones, pero cuando uno sale a la calle se da cuenta de que no es todo como pensaba. Es cierto que hay mucha gente influenciada por las películas, sean de Hollywood o españolas y que eso le hace atreverse a presentarse a las oposiciones; Otra gente quiere un trabajo estable y dentro de la oferta de empleo público que exista en su momento pues le agrada más la función de policía. Pero todos antes o después se dan cuenta de que lo que pensaban que era la policía no coincide con la realidad. Se dan cuenta de que en el juego existen muchos factores o variables como podría decir un programador informático que hay que tener en cuenta y dependiendo del momento y lugar esas variables pintan de un color o de otro.
La función policíal es difícil, consiste en hacer un trabajo que muchas veces nadie quiere hacer. Consiste en hacer además de policía, de abogado, de asistente social, de psicólogo, de enfermero. En aplicar la mano izquierda o la derecha, y saber cuándo hacerlo.
La mayor parte de las veces la gente no nos quiere ni ver, pero cuando nos necesita nos exige que actuemos con diligencia y decisión, recordándonos en todo momento que conocen sus derechos, como si no los supiésemos mejor que ellos.
En fin, para mí este texto dice verdades como puños. Saludos.
lunes, 5 de noviembre de 2007
ARTÍCULO INTERESANTE
Publicado por
right0knight
a las
16:07
Etiquetas: Antidisturbios, Policia, UIP, Unidad de Intervencion
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2 comentarios:
Grán artículo.
Gracias por compartirlo.
El artículo ya lo leí en otro sitio..pero con el libro de notas éste la clavó ud. Sr. R0K.
Espero que cada vez que mire a derecha o izquierda tenga a alguien que de verdad se merezca. (lástima estar tan lejos).
Un saludo y adelante!!
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